sábado, 16 de julio de 2022

CRÍTICA: TICK, TICK, BOOM!

Tick, Tick, Boom! llegó con bajo perfil a la Calle Corrientes, pero con una historia muy interesante para ir a conocer, con un equipo super talentoso y les aseguramos que no se trata de una obra más en la cartelera, sino que es una joyita teatral que no hay que perderse. 

Esta obra es un musical autobiográfico escrito por Jonathan Larson, un creativo teatral como pocos, que nació en 1960 en Nueva York, y siempre soñó con lograr un éxito en Broadway que sea disruptivo y que presente una temática diferente a los clásicos musicales o textos que se ofrecían. 

Es fabuloso como está contada esa contradicción constante que Larson tenía con Broadway, él sentía vergüenza ajena por los éxitos y la oferta teatral de ese momento, pero a su vez abiertamente decía que los envidiaba. 

Ir a ver Tick, Tick, Boom! es inmiscuirse de lleno en el corazón de la industria teatral, es meterse en el cuerpo y en los sentimientos de un autor que anhelaba vivir del arte, pero también es conocer en profundidad las frustraciones que la industria genera, es tener que elegir entre lo amado y lo necesario para vivir; es resignarse a vivir con comodidades haciendo lo que uno no ama o vivir al día esperando que una obra logre el éxito para generar ingresos. 

Pero Tick, Tick, Boom! plantea muchos más temas, como la amistad, el amor de pareja, los miedos de vivir en una época donde el Sida era epidemia y la homosexualidad era un tabú, la crisis de los 30, y el plantearse cuánto tiempo tenemos para cumplir los sueños y por ende ser feliz. 

Jonathan Larson es el creador de "RENT" (uno de los musicales mas exitosos y, que hoy día, se sigue representando en todo el mundo). Lo increíble de su historia es que Larson murió el 25 de enero de 1996, a tan sólo un día del estreno de "RENT". El nunca se enteró del fenómeno que fue y es este musical a nivel mundial. Jonathan Larson murió súbitamente de un aneurisma y conocer este dato nos interpela a cada uno de nosotros gritándonos que reflexionemos sobre nuestras vidas, nuestras rutinas y sobre las cosas que postergamos.

La obra está protagonizada por Federico Couts, Lucien Gilabert y Pedro Velázquez, y queremos dedicarles unas palabras a cada uno de ellos. Fede Couts no nos sorprendió porque conocemos de su excelencia luego de haberlo visto en obras como The Rocky Horror Show, Casi Normales y Once entre otras, pero lo que hace personificando a Larson es una genialidad y es la excelencia en escena. Pedro Velázquez es otro talentoso, completo y experimentado artista, y compuso al amigo de Jonathan Larson con tanto sentimiento que es para aplaudirlo de pie; y dejamos para el final a Lucien Gilabert, ella se pone en la piel de la novia de Larson, y para nosotros es una revelación, no sólo por su voz, sino por su entrega. Hay escenas en la que ella está al frente del escenario interactuando con el protagonista captando lógicamente la atención del público, pero cuando ella se retira a los laterales, mantiene su personaje con tal sensibilidad, que les recomendamos que la sigan a pesar de no ser el centro de las escenas porque es exquisito lo que hace artísticamente.

Pero este potente trío de artistas no está sólo en el escenario, ellos están acompañados por músicos que tocan en vivo, y hasta participan de ciertas escenas. Es fabuloso lo que hacen, y la gente se queda escuchándolos y aplaudiéndolos una vez finalizada la obra. Bravo para ellos.

La perfección que logra esta obra no es casual, sino que tiene un director atrás que es Ariel Del Mastro. No hay detalles descuidados, todo está milimétricamente pensado y ensayado, desde la distribución de los músicos, el sonido, la iluminación, y el movimiento de los actores en escena. También destacamos la interacción de una cámara en vivo que sigue a los protagonistas, esta técnica está realmente muy bien usada y aporta mucho a la dinámica de la historia.

Por último destacamos el trabajo de adaptación del texto al castellano hecho por Marcelo Caballero, Juan Pablo Schapira y Lucien Gilabert, porque respeta a perfección el contexto neoyorquino, pero a su vez hay ciertas referencias a situaciones de los 90 en nuestro país, que muy sutilmente permiten al espectador entender lo que el autor nos está queriendo decir (este es sólo un detalle, pero todo es así en Tick, Tick, Boom!).

La producción general es de FOSA Producciones, a quienes queremos felicitar, y agradecer, por haber traído esta obra a Buenos Aires.

Tick, Tick, Boom! es un must en la actual cartelera para todo aquel que ame el teatro, y ni hablar para los fanáticos de los musicales, porque Larson es el musical; pero también es una obra para todo tipo de espectador, porque el talento que hay en escena es increíble y la historia es muy atractiva.

Les recomendamos con fuerza que vayan a ver esta obra. Quedan sólo 7 funciones y son los martes a las 20.30h en el Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660, CABA). Las entradas se pueden comprar en el teatro o a través de la web PLATEANET

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