Hairspray volvió a los escenarios porteños con una versión realmente deslumbrante. Bajo la dirección de Fer Dente, este nuevo montaje encuentra el equilibrio perfecto entre espectáculo, emoción, humor y conciencia social, logrando una experiencia inolvidable de principio a fin.
Ambientado en el Baltimore de 1962, el musical sigue la historia de Tracy Turnblad, una adolescente audaz que sueña con bailar en un popular programa de televisión. Cuando finalmente logra entrar, utiliza esa inesperada fama para impulsar una revolución por la integración racial y la aceptación de la diversidad. Y todo eso envuelto en canciones pegadizas, muchísimo humor y una energía contagiosa.
Uno de los grandes impactos de esta versión es Damián Betular como Edna Turnblad. Verdaderamente una revelación. Su trabajo es extraordinario y tiene una presencia escénica tan encantadora como divertida. Honestamente, dan ganas de darle un premio ya mismo por lo que hace en escena.
También es impecable el trabajo de Belén Bilbao interpretando a Tracy. No solo por su enorme voz, sino porque logra transmitir a la perfección ese espíritu rebelde, optimista y audaz que define al personaje.
Nos encantó además ver a Alejandra Radano y Sofi Morandi en los roles más villanos de la historia. Ambas están maravillosas y construyen personajes divertidísimos y muy efectivos. Mención especial también para Andrea Lovera, que interpreta varios personajes y logra que cada aparición sea más desopilante que la anterior.
Fabulosos también los trabajos de Joaco Scotta y Santiago Toledo, ambos brillando con muchísimo talento. Y otra mención para Paula Chouhy, Leo Bosio, Sonia Savinell y Martina Loyato, artistas que siempre encuentran la manera de destacarse.
El elenco es enorme y sería injusto no nombrar a cada uno porque el nivel general es impresionante. Hay una entrega y una precisión que se sostienen durante toda la función.
En lo visual, el espectáculo también impacta muchísimo. Nos encantó encontrar una escenografía física, con cambios constantes y efectos muy logrados desde la platea. A eso se suma el impresionante vestuario diseñado por La Polilla, tanto por su calidad como por la enorme cantidad de cambios.
Y detrás de toda esa perfección aparecen nombres como Vanesa García Millán, Eugenia Gil Rodríguez, Laura Oliva y Damián Mahler, entre muchos otros. Viendo el resultado final, queda claro que nada es casual.
Felicitaciones también a la producción de Club Media y Olga, porque realmente no escatimaron en gastos. Lo que se ve en escena es un lujo.
La experiencia de ir a ver Hairspray se vive como una verdadera fiesta. Es imposible salir del teatro sin una sonrisa y sin ganas de bailar. No se la pierdan.
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