domingo, 31 de mayo de 2026

CRÍTICA: CONSTELACIONES

Constelaciones, del dramaturgo británico Nick Payne, es una de esas obras que desafían tanto a quienes la interpretan como a quienes la dirigen. A partir del encuentro entre una física especializada en cosmología y un apicultor, la historia explora las múltiples posibilidades que pueden surgir de una misma relación, mostrando cómo pequeñas decisiones pueden alterar profundamente el rumbo de una vida. 


La propuesta está protagonizada por Jazmín Teisaire y Máximo Meyer, aunque en la función a la que asistimos los roles estuvieron a cargo de Guada Devoto y Jerónimo Dodds. Ambos ofrecieron interpretaciones de excelencia, sosteniendo con enorme naturalidad una estructura narrativa compleja y exigente.

Queremos hacer una mención especial para Guada Devoto. Hay artistas a los que uno les cree absolutamente todo, y ella es una de esas intérpretes. Ya sea en una comedia, un musical o un drama como este, logra construir personajes auténticos y profundamente humanos. Su trabajo vuelve a destacarse por la sensibilidad y la verdad que transmite en escena.

También merece un reconocimiento la dirección de Gonzalo Ortiz. Constelaciones no es una obra sencilla de montar: está construida a partir de escenas fragmentadas que se repiten una y otra vez con pequeñas variaciones, obligando al espectador a reconstruir constantemente la historia. Ortiz consigue que todo resulte claro, fluido y emocionalmente potente, respaldado además por dos intérpretes fascinantes como Devoto y Dodds

La puesta en escena apuesta a la sencillez, pero con un uso inteligente de cada elemento. Todo está optimizado para ayudar a construir el relato sin distracciones. A eso se suma un muy buen diseño de luces y sonido, que acompañan y potencian cada momento.

El resultado es una obra que conmueve, emociona y deja pensando. No sorprende que al finalizar se gane una merecida ovación.

Constelaciones se presenta los domingos en el NoAvestruz (CABA). La recomendamos especialmente para quienes disfrutan de historias sensibles y profundamente humanas. Vale la pena verla. 


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