Basada en la historia real de Richard Gadd, la obra aborda temas como el acoso, la obsesión y la inestabilidad emocional desde un lugar profundamente incómodo y atrapante. Es una de esas historias que generan fascinación y tensión al mismo tiempo, manteniendo al espectador completamente inmerso desde el primer minuto.
El gran sostén de la propuesta es Nazareno Casero, que realiza un trabajo deslumbrante. En formato unipersonal, logra atravesar distintos estados emocionales con muchísima entrega y precisión, construyendo una interpretación intensa y muy comprometida. Merecidos aplausos de pie para él, que sostiene la obra de principio a fin con enorme presencia escénica.
También hay un gran trabajo de dirección de Indio Romero, que encuentra el tono justo para narrar esta historia sin perder tensión ni dinamismo. La puesta es sencilla, con pocos elementos en escena, apoyándose principalmente en una pantalla que interactúa constantemente con el relato y suma recursos visuales que enriquecen la experiencia.
Bebé Reno es una obra movilizante, incómoda y muy intensa. De esas que dejan al público pensando mucho tiempo después de terminada la función.
Las funciones son únicamente los martes en el Paseo La Plaza. No se la pierdan.
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