jueves, 27 de noviembre de 2025

CRÍTICA: ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL

Hay obras que uno vuelve a ver como quien vuelve a un lugar querido. Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Bergman, es uno de esos títulos que no se desgastan con el tiempo: se profundizan, respiran distinto, se resignifican. Doce años después, volvimos a presenciarla, y podemos asegurarlo sin dudar: la magia sigue intacta.

Las actuaciones de Ricardo Darín y Andrea Pietra son simplemente sublimes. No existe mejor dupla para decir este texto. Son frescos, naturales, graciosos, intensos, dramáticos… todo en la medida exacta, sostenido con una verdad escénica conmovedora. Juntos logran que cada escena se sienta como una conversación que podría estar sucediendo en cualquier casa, en cualquier pareja, en cualquier momento de la vida.

La dirección de Norma Aleandro es impecable, como todo lo que ella toca. Con la inteligencia de quien confía en el material y en los intérpretes, opta por una puesta mínima, casi nula, que no distrae ni interfiere: aquí el protagonismo absoluto es del texto y de dos bestias escénicas que lo entregan con maestría.

No sorprende que esta reposición se haya convertido en un suceso de la temporada, agotando las 15 funciones programadas en el imponente Teatro Coliseo. Ver a Darín y Pietra en escena es una experiencia única, de esas que quedan grabadas.

Teatro del bueno. Del que te sacude, te emociona, te hace reír y pensar. Un espectáculo imperdible para quienes aman las palabras bien dichas, las actuaciones profundas y el arte del encuentro. 

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