viernes, 23 de octubre de 2026

CRÍTICA: SANTOS VEGA

¡Qué sorpresa nos llevamos con Santos Vega! Salimos del Teatro Cervantes maravillados con una propuesta espectacular, de esas que nos recuerdan todo lo que el teatro argentino es capaz de ofrecer cuando se conjugan talento, creatividad y una enorme calidad artística.

La obra de Luis Bayón Herrera llega en una versión de Daniel Casablanca, Guadalupe Bervih y Andrés Sahade, con codirección de Guadalupe Bervih y Andrés Sahade y dirección general de Daniel Casablanca. El resultado es impecable. Se trata de una puesta compleja, con múltiples elementos en juego, que avanza con una fluidez admirable y no presenta ni un solo bache. Un trabajo de esta magnitud solo es posible con una dirección precisa y una versión que sabe cómo sostener el ritmo y la fuerza de la historia.

Pero hay otro factor fundamental: un elenco de talento extraordinario. Integrado por Rosario Albornoz, Gonzalo Amor, Rosario Asencio, Paraná Berreta, Gabriela Biebel, Fabricio Blanco, Camilo Carabajal, Martha Humbert Dunoyer, Emiliano Luna, Federico Llambí, Soledad Mangia, Yacaré Manso, Pedro Maurizi, Florencia Mendizabal, Roberto Monzo, Guido Napolitano, Mariana Ortiz Losada, Mariela Passeri, Solsiré Pinto, Gimena Riestra, Maia Roldán, Alejandro Segovia, Fernando Sellés, Rodrigo Vallejos, Eliana Vázquez y Alejandro Viola, la compañía demuestra un nivel artístico admirable.

El trabajo de Federico Llambí en la piel de Santos Vega es de excelencia absoluta, pero sería injusto no destacar al resto del elenco. ¡Qué increíble es encontrarse con un grupo tan completo, en el que todos cantan, bailan, tocan instrumentos y actúan de manera espectacular! Cada integrante aporta lo suyo para construir un espectáculo colectivo de una riqueza pocas veces vista.

La puesta en escena es otro gran acierto: vistosa, dinámica y de una calidad acorde con las producciones a las que el Cervantes nos tiene acostumbrados. Enmarcada en el género del teatro gauchesco, la obra nos invita a recorrer parte de la vida de Santos Vega, ese payador emblemático cuya historia sigue moviéndose entre la realidad, el mito y la leyenda. La propuesta mantiene viva esa premisa mientras nos conecta con nuestras raíces.

Y en ese recorrido hay de todo: una historia interesantísima, baile, canto, payadas, humor y tradición. Es una obra profundamente argentina, que celebra nuestra identidad con una excelencia artística que emociona. No es casual que la función se interrumpa una y otra vez por los aplausos espontáneos de la platea.

Uno de los momentos más lindos llega al final, cuando el público despide al elenco al grito de “¡Viva la patria!”. Una imagen que resume el espíritu de una propuesta que nos hizo disfrutar, sorprendernos y sentirnos orgullosos de nuestro teatro.

Para nosotros, Santos Vega es una propuesta diferente y extraordinaria dentro de la cartelera actual. Recomendamos que vayan a verla. Es de esas obras que merecen ser disfrutadas y celebradas, y que confirman que el teatro argentino tiene muchísimo para ofrecer.

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