martes, 14 de julio de 2026

CRÍTICA: FOREVER YOUNG (2026)

Forever Young ya es un verdadero musical de culto en la Argentina. Lo demuestra función tras función con un público fiel que vuelve a verla una y otra vez... y nosotros somos parte de ese grupo. Hay algo en este espectáculo que hace que cada reencuentro sea tan especial como el primero. 

Este año, además, celebra 14 años desde su estreno, un logro que pocas obras pueden mostrar y que habla del cariño que el público le tiene.

Para nosotros, Forever Young tiene una virtud muy particular: consigue hacernos reír y emocionarnos con la misma intensidad que la primera vez que la vimos. Detrás de su humor, de sus canciones y de su energía desbordante, hay un mensaje muy hermoso sobre la vida, el paso del tiempo, la amistad y las ganas de seguir disfrutando cada momento.

El elenco es formidable. No solo por el enorme talento de cada uno de sus integrantes, sino también porque transmiten constantemente lo mucho que disfrutan estar sobre el escenario. Esa complicidad y esa alegría son contagiosas y llegan de inmediato a la platea.

El grupo está integrado por Mela Lenoir, Andrea Lovera, Ivanna Rossi, Germán Tripel, Christian Giménez, Walter Canella y el maestro Gaby Goldman. Todos brillan y construyen un espectáculo que mantiene intacta su frescura después de tantos años.

Si todavía no vieron Forever Young, este es el momento ideal para descubrir por qué se convirtió en un clásico tan querido. Y si ya la conocen, seguramente entenderán por qué tantos espectadores vuelven una y otra vez.

Las funciones son todos los lunes en el Teatro El Picadero. No se la pierdan, porque de verdad, es como darse una inyección de alegría y buena energía. Es imposible no salir feliz después de ver Forever Young

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