Invertido, del autor Leonel Videtta, volvió a los escenarios y tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con esta obra después de casi siete años. En esta nueva etapa presenta una puesta renovada, aunque mantiene intactos el espíritu y la fuerza que la caracterizaron en sus temporadas anteriores.
La historia transcurre en la Argentina de fines de los años 70 y sigue el recorrido de un joven que comienza a descubrir su orientación sexual en una sociedad que condena todo aquello que se aparta de la norma establecida. Entre fantasías y realidades, el protagonista convive con sus propios miedos, reprime sus deseos y enfrenta los prejuicios externos, pero también aquellos que él mismo ha incorporado.
La obra aborda temas como la discriminación, la represión y los condicionamientos sociales de una época en la que ser homosexual era considerado ser un "invertido", una etiqueta cargada de estigmas y vergüenza social. Desde ese lugar, el musical propone seguir cuestionando estructuras y dejar atrás las miradas que limitan la libertad de las personas para vivir auténticamente.
La dirección de Matías Pulido conduce la historia con claridad y logra sacar muy buen provecho de un elenco comprometido con el material, el cual sostiene con solvencia el relato y construye personajes creíbles que acompañan el recorrido emocional de la obra.
Uno de los conceptos que se menciona en el espectáculo es la frase "permitite ser". Y, en definitiva, allí parece estar el corazón de la propuesta: en la importancia de poder vivir con autenticidad, sin que las expectativas o los prejuicios ajenos definan quiénes somos o cómo debemos vivir.
Este fin de semana finalizó una nueva temporada de Invertido, uno de los musicales que ha sabido ganarse un lugar dentro del circuito off. La buena noticia es que ya anunciaron su regreso con nuevas funciones durante el mes de agosto.
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