martes, 23 de junio de 2026

CRÍTICA: DRÁCULA II. RESURRECCIÓN

"Drácula II. Resurrección" es la nueva creación de Pepe Cibrián, quien se refiere a esta producción como su nueva criatura. La obra retoma el universo de Drácula, pero lo hace desde una nueva perspectiva, enfocándose en la vida de Mina treinta años después de los acontecimientos ocurridos en Whitby, y en un encuentro que despierta fantasmas del pasado.

A quienes decidan acercarse a ver este nuevo musical, les sugerimos hacerlo con la mente abierta y sin el prejuicio de compararla permanentemente con la obra original. Aunque se trata de una continuación, estamos frente a otra historia, otro elenco y otro contexto. Sin embargo, conserva muchos de los elementos que caracterizan a este mundo creado por Cibrián, especialmente la importancia del amor y del romanticismo como motores del relato.

Uno de los aspectos más originales de esta producción es su formato de exhibición. El espectáculo no se presenta en una sala teatral tradicional, sino en una carpa de circo instalada en San Isidro (Prov. Buenos Aires), fuera del circuito comercial porteño. Curiosamente, si pensamos en la historia de la primera Drácula, encontramos una coincidencia: aquel recordado estreno tampoco ocurrió en un teatro convencional, sino en un estadio. Si bien la carpa ofrece una experiencia confortable, consideramos que la acústica de un teatro tradicional permitiría apreciar el musical en toda su plenitud.

Entre los puntos más destacados de esta nueva propuesta aparecen las voces del elenco, las coreografías y la música. Las canciones encuentran muy buenos intérpretes en Diego Duarte Conde, Antonela Cirillo, Heidy Viciedo, Michel Hersch y Melina Kantor, quienes sobresalen por la calidad vocal y sostienen muchos de los mejores momentos de la función.

También merecen reconocimiento las coreografías, vistosas y variadas, el lujoso vestuario y el diseño de luces, que consigue construir imágenes atractivas y generar climas efectivos a lo largo de la obra. 

Como contrapartida, extrañamos la presencia de una orquesta en vivo, un elemento que siempre aporta una dimensión única a este tipo de espectáculos.

La función tiene una duración aproximada de casi tres horas, incluyendo un intervalo, y cuenta con producción general de Rodas.

En la función de prensa pudimos ver a un Pepe Cibrián visiblemente emocionado y feliz por concretar este nuevo estreno, una obra que amplía el universo de uno de los títulos más emblemáticos de su carrera.

Las funciones son de jueves a domingos en el Hipódromo de San Isidro (Av. Unidad Nacional y Av. Santa Fé).

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