sábado, 13 de junio de 2026

CRÍTICA: CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE

Charlie y la Fábrica de Chocolate llegó por primera vez a la Argentina y lo hizo respaldada por una producción de gran escala que le hace honor a uno de los títulos más queridos del teatro musical familiar. 

Sin dudas, el gran protagonista de la noche es Agustín "Rada" Aristarán, quien se pone en la piel del extravagante Willy Wonka y lo hace a la perfección. Tiene el carisma, el histrionismo y hasta la cuota de magia que el personaje necesita para conquistar al público desde su primera aparición. Su interpretación sostiene gran parte del espectáculo y logra construir un Wonka tan encantador como impredecible.

También queremos destacar los excelentes trabajos de Sebastián Almada y Dolores Ocampo, dos artistas que brillan en cada una de sus intervenciones y aportan muchísimo a la calidad general de la propuesta. Otro de los roles protagónicos recae en Mery del Cerro, quien, a pesar de tener una participación más acotada, logra destacarse por la dulzura y calidez que transmite en escena.

El elenco adulto se completa con artistas muy talentosos como Denise Cotton, Marcelo Albamonte y Sebastián Holz, entre otros. Por su parte, el elenco infantil resuelve sus personajes con gran soltura, simpatía y carisma, generando una conexión inmediata con los espectadores más pequeños.

Uno de los puntos más fuertes del musical es, sin dudas, su puesta en escena. Imponente, colorida, dinámica y llena de sorpresas visuales, mantiene la atención constante del público y convierte cada escena en un nuevo descubrimiento. A esto se suma un vestuario sumamente vistoso y de gran calidad, que contribuye a crear el universo fantástico de la historia.

El momento que más nos impactó fue cuando Willy y Charlie interpretan "Pure Imagination" mientras flotan en el ascensor sobre la platea. Una escena mágica que resume perfectamente el espíritu del espectáculo.

Felicitaciones a los productores MP, Ozono y Los Rottemberg por volver a apostar por una producción de esta envergadura y acercar este tipo de espectáculos al público argentino.

Charlie y la Fábrica de Chocolate es una muy buena alternativa para disfrutar en familia. Un musical pensado para soñar, sorprenderse y dejarse llevar por la imaginación. Las funciones son en el Teatro Gran Rex.

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