martes, 28 de abril de 2026

CRÍTICA: NI MEDIA PALABRA

Ni media palabra, comedia del autor Fernando Schmidt, llegó a la cartelera porteña luego de su exitoso paso por Villa Carlos Paz y confirma rápidamente por qué fue uno de los títulos más elegidos del verano.

La historia gira en torno a un conductor de televisión egocéntrico y vanidoso que recibe en su departamento la visita inesperada de su productor y de un ex participante decidido a reclamar un premio que nunca le fue entregado. Desde ahí, la obra despliega una serie de situaciones que sostienen el humor con eficacia y generan risas genuinas en la platea.

Pero el gran diferencial está, sin dudas, en la dupla protagónica: Mariano Martínez y Nicolás Cabré. Volver a verlos juntos tiene un plus especial, y ambos aprovechan esa química con soltura, ritmo y complicidad. Hay guiños, momentos musicales y un estilo que remite a trabajos anteriores que el público celebra desde el primer minuto.

A ellos se suma Bicho Gómez, que aporta su impronta y completa un trío muy efectivo, logrando un equilibrio ideal en escena.

La dirección, a cargo de Rocío Pardo y el propio Cabré, mantiene un ritmo sostenido, sin baches, apostando a que la dinámica no decaiga en ningún momento. La escenografía también suma: ocupa todo el escenario y recrea con muy buen nivel el departamento donde transcurre la acción.

Ni media palabra es una comedia pensada para disfrutar sin vueltas: divertida, ágil y con una conexión directa con el público. Ideal para cortar con la rutina, reírse un buen rato y salir del teatro con una sonrisa. Las funciones son en el Paseo La Plaza de la Avenida Corrientes. Vayan a verla. 


No hay comentarios: