Sorprende —y mucho— encontrarse con una propuesta que hace reír al público durante gran parte de la función, pero que al mismo tiempo instala un trasfondo profundo y doloroso que invita a la reflexión. La depresión, el rol de los medios, la vida exhibida en redes y las dificultades para comunicarse puertas adentro aparecen atravesando la historia con inteligencia y sensibilidad. Un gran acierto de Muscari y Asensio llevar este debate a la cartelera porteña desde el lenguaje de la comedia.
El elenco es uno de los grandes puntos fuertes del espectáculo. Fabián Vena, Ernestina Pais, Guillermina Valdés, Juan Palomino y Rocío Igarzábal encaran sus personajes con compromiso, fuerza y mucha credibilidad escénica. Cada uno aporta matices propios y el conjunto funciona con precisión, sosteniendo el equilibrio entre humor y drama que la obra exige.
En lo estético, El divorcio del año alcanza un nivel altísimo. La escenografía, el vestuario, el diseño de luces y la musicalización se integran de manera fluida y potencian el relato, generando una sinergia muy lograda que acompaña el clima de la obra en todo momento.
Una propuesta que sorprende, incomoda y deja pensando. El divorcio del año es teatro actual, y una de esas experiencias que valen la pena ver y comentar. Se presenta en el Multiteatro de la Av. Corrientes.
3 comentarios:
La verdad me diverti mucho, los efectos especiales, la musicalizacion y escenografia estupendos, pero el texto un poco complicado para entenderlo totalmente
Muscari es como la banana pegada con cinta en un museo de arte moderno. Logro ser legitimado. La obra es una basura, la anterior q vi de él Perdidamente también lo era. Está crítica sobre la q dejó el comentario parace q estuviera paga, de otra forma no se entiende. Invito al público a que la vean, para q comprueben q no miento.
Lo peor que vi en mucho tiempo! Gritan todo el tiempo, una puteada tras otra sin sentido y se la pasan hablando de famosos. Cero recursos
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