Queridísimo Truman es una de esas propuestas que confirman por qué el teatro sigue siendo un espacio privilegiado para contar historias que trascienden el mero entretenimiento. Escrita por Gabriel Oliveri y Florencia Bendersky, la obra propone un delicado y muy logrado cruce entre la figura de Truman Capote y vivencias personales del propio Oliveri, quien se pone en la piel del célebre escritor norteamericano sin dejar de dialogar con su propia infancia y su vínculo con la literatura. Ese juego entre lo autobiográfico y lo biográfico es, sin dudas, uno de los grandes aciertos del espectáculo.