Hay obras que logran algo difícil: hacerte reír mientras, al mismo tiempo, te estrujan el corazón. Todo Hijo es una de ellas.
Con dramaturgia y dirección de Ale Gigena y Pablo Kusnetzoff, la historia nos presenta a dos rockeros que recorren el país de gira intentando triunfar con su música. Entre canciones, gargantas desgarradas y escenarios, también aparece un hijo muy pequeño que atraviesa toda la historia. Y, casi sin darse cuenta, una pareja que ensaya para el escenario también empieza a ensayar cómo construir un vínculo con ese hijo que espera.
Todo Hijo es una comedia que duele. El texto está muy bien escrito porque consigue que las risas convivan con momentos de enorme sensibilidad. Te divertís, pero también hay escenas que golpean y emocionan.
Mica Brillo y Ale Gigena brindan una verdadera clase de actuación. Qué lindo debe ser para un dramaturgo encontrar dos artistas capaces de expresar en escena un texto con semejante precisión y entrega. Cada gesto y cada palabra tienen un peso enorme.
También queremos destacar especialmente la puesta en escena y el diseño de sonido. Todo Hijo demuestra que con pocos elementos, pero muy bien utilizados, se puede construir muchísimo.
Esta obra es una perlita de la actual cartelera porteña, no solo por sus actuaciones sino también por acercarnos una historia poco habitual en escena, con una intensidad emotiva altísima fusionada con el humor. Y eso está muy, pero muy bien logrado.
Las funciones son los Sábados a las 18 h. en el Nün Teatro Bar (CABA). Les recomendamos que vayan a verla. Es una obra que nos encantó y que vale la pena descubrir.
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