El elenco —Duilio Smiriglia, Constanza Díaz Falú, Lucas Alvan, Laura Pirruccio y Julián Molinero— es, sin vueltas, extraordinario. Cada uno brilla tanto en lo individual como en el trabajo grupal. La ovación final no es casual: es el resultado de un despliegue vocal, físico y actoral que impacta.
La obra reúne grandes hits de la ópera en una misma noche, pero lo hace desde un lugar accesible, lúdico y muy divertido. No hace falta ser conocedor del género para disfrutarla; al contrario, funciona como una puerta de entrada ideal. La combinación de humor, virtuosismo vocal y una narrativa contada con pocos recursos verbales le da un ritmo ágil y muy atractivo.
A esto se suma una puesta con impronta casi circense, que potencia lo visual y aporta originalidad. Detrás hay un equipo creativo de primer nivel, con nombres como Martino Zaidelis, Vanesa Abramovich y Verónica Pecollo, que explican aún más el resultado impecable que se ve en escena.
Y como marco, el Teatro Politeama, una sala que realza cada detalle y que, sin dudas, suma a la experiencia (Para nosotros la sala más linda del circuito comercial).
The Opera Locos es diferente, divertida y de gran nivel. Una oportunidad ideal para dejarse sorprender por la ópera desde otro lugar. Muy recomendable.
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